Porque Se Le Ponen Nombres A Los Huracanes

Por esa misma razón, Santa Ana, que golpeó Puerto Rico el 26 de julio, sería el primer huracán que recibió un nombre propio. Y es que, según esta organización, la única forma de cambiar un nombre es «en el momento en que se produzca una tormenta tan mortal o costosa que su uso en el futuro resulte no apto por causas de sensibilidad ». Los conmemorados huracanes Katrina , Mitch y Tracy tampoco están en la lista por las catástrofes que produjeron. En abril, la Organización Meteorológica Internacional decidió sacar el nombre de «Irene» por los graves daños ocasionados y las muertes producidas en 2011. La experiencia dice que es considerablemente más efectivo la utilización de nombres cortos ya que induce menos a error que la identificación con la latitud y longitud del fenómeno en cuestión.

Esta práctica se afianzó entre los meteorólogos y predictores de la Navy de EEUU a lo largo de la Segunda Guerra mundial en la batalla del Pacífico. En esta página del National Hurricane Center tienen la posibilidad de verse los nombres que se emplearán este y los próximos cinco años, hasta 2022. El título de huracán se entrega solo a las tormentas tropicales que empiezan en la cuenca del Atlántico y tienen vientos máximos sostenidos de 119 km/h o más.

Cuando una tormenta tropical tiene una agilidad máxima sostenida del viento de sobra de 63 km/h , la OMM le da un nombre. Décadas después, múltiples grupos feministas criticaron la resolución de NWS, al estimar que utilizar únicamente nombres de mujeres para designar los huracanes era una forma de machismo, en tanto que eran fenómenos imprevisibles y peligrosos. En caso de que se produzcan más de 21 huracanes o ciclones en un mismo año, como ocurrió en 2005, el número 22 se denominaría siguiendo el alfabeto griego (alfa, beta, etcétera.).

Un Huracán Categoría 4

De hecho, los primordiales terremotos que todos poseemos en cabeza, como el de San Francisco, el de Lisboa o mucho más recientemente el de El país nipón con secuelas de un tsunami, los recordamos por la localidad o el país donde se produjo, enseña. La OMM elige nombres humanos cortos y diferentes, como Félix, Melissa o Sara, para las tormentas de la cuenca del Atlántico porque son mucho más rápidos y simples de utilizar y recordar que los nombres mucho más profesionales que abarcan la longitud y la latitud. Asimismo probablemente halla mucho más de un huracán activo al tiempo, lo que quiere decir que un nombre de huracán basado en la fecha podría ser confuso, según elCentro Nacional de Huracanes y el Centro de Huracanes del Pacífico Centralde la NOAA . Se llaman tifones en el Océano Pacífico Norte occidental, ciclones en la Bahía de Bengala y el Mar Arábigo, ciclones tropicales severos en el Pacífico Sur occidental y el Océano Índico sureste y ciclones tropicales en el Océano Índico suroeste, según la OMM. La práctica de poner nombre a los huracanes, tifones y ciclones existe desde finales del siglo XVIII. A partir de entonces, algunos meteorólogos han comenzado a bautizar los huracanes con el nombre del santurrón del día en el que el huracán asolaba una región.

La iniciativa de \’bautizar\’ a estos fenómenos meteorológicos tenía precedentes, según la página web de la institución. En el Caribe, a las tormentas y a los huracanes mucho más devastadores se les acostumbraba a dar el nombre del Santurrón en cuyo día habían tenido sitio. La institución encargada de la denominación de estos fenómenos meteorológicos es la Organización Meteorológica Mundial, con sede en Ginebra, que sigue un trámite estricto. La lista del Atlántico tiene una relación de forma anual de 21 nombres masculinos y femeninos que van alternándose. En la cuenca del Pacífico, el procedimiento es idéntico, si bien la lista tiene 24 nombres.

¿cuándo Se Comenzó A Dar Nombre A Los Huracanes?

En el mes de septiembre de 1834 el huracán «Padre Ruiz» sobre la República Dominicana recibió ese nombre por enseñar sus credenciales en medio de un funeral que oficiaba el sacerdote. «Katrina es comparable en intensidad al huracán Camille de 1969, solo que mucho más grande», advirtió el Centro Nacional de Huracanes el domingo 28 de agosto de 2005. En ese instante, el huracán Katrina se transformaría en entre las tormentas mucho más poderosas que azotarían los Estados Unidos, con vientos de 257 km por hora y ráfagas mucho más fuertes. Apúntate a los newsletter que mucho más te interesen y recibe gratis los mejores reportajes, fotografías, y novedades cada semana en tu correo electrónico. En una investigación de 2014 se aseguró que los huracanes con nombre femenino ocasionan relevantemente mucho más muertes, al parecer por el hecho de que se perciben con menor riesgo y, por consiguiente, se preparan con menor precaución. Se nombraron también con referencias a catástrofes humanas, como el «Rising Sun» de 1700, que invocaba el hundimiento del «Rising Sun» en el que murieron 97 personas, o según la ciudad que golpeaban, Galveston en 1900.

Hasta principios del siglo XX, los huracanes que golpeaban las islas españolas del Caribe eran llamados según el beato patrón del día. En aquella época todavía se creía que los catastrofes meteorológicos eran una providencia divina. No fue hasta 1978 y 1979 en el momento en que se dio nombre masculino y femenino a los tifones del Pacífico y huracanes atlánticos, respectivamente. La última en arrimarse a nuestras costas va a ser \’Helene\’, que rozará las costas gallegas tras pasar de ser huracán a convertirse en tormenta tropical y, finalmente, en borrasca profunda. Cuando se acaba el período de seis años, las listas vuelven a repetirse cíclicamente.

Todos los años se prepara una lista con los nombres que recibirán los huracanes que se vayan pasando a lo largo de la temporada. Estas listas, que se repiten cada 6 años, tienen dentro un nombre por cada letra del alfabeto y alternan nombres masculinos con femeninos. La utilización de este procedimiento se debe a la precisión y facilidad que supone para la comunicación escrita y hablada el emplear nombres de personas en vez de otras designaciones que se utilizaban antes.

Antecedentes Históricos Del Nombre De Los Huracanes Y Tifones

La organización retiró las letras griegas porque algunas, como zeta, eta y theta, tienen pronunciaciones afines, lo que podría ser confuso y no siempre se traducía bien a distintas lenguajes. Además, el alfabeto griego tiene un número finito de letras y, a veces, los nombres de las tormentas se retiran. Las zonas del Mar Caribe, el Golfo de México y el Atlántico Norte emplean una lista de nombres de tormentas severas, y la región del Pacífico Norte oriental emplea una segunda; ambos se usan en un ciclo de seis años, después del cual se repiten. Por poner un ejemplo, los nombres empleados en la temporada de huracanes de 2022 van a ser los mismos en 2028, según la OMM, que publica las listas de nombres en su página web.

A finales del siglo XIX, el meteorólogo australiano Clement L. Wragge fue el primero en referirse a huracanes usando nombres propios de mujeres. Ya en 1953, en los Estados Unidos se decidió detectar a las tormentas con nombres de mujer. Después, en 1978, han comenzado a incluirse también nombres de hombres a las tormentas del Pacífico Norte Oriental. La unificación vendría cuando un año más tarde, la Organización Meteorológica Mundial y el Servicio Meteorológico de Estados Unidos, decidieronalternar nombres de hombres y mujerespara el nombramiento de tormentas. Cada zona del mundo que sufre huracanes, ciclones o tormentas tropicales tiene su lista de nombres. En el siglo XIX y principios del XX, muchas tormentas tropicales que arrasaban las Antillas eran denominadas con el nombre del santo del día en el que tenían lugar.

Un Planeta Poco A Poco Más Inundado

La OMM mantiene listas rotativas de nombres de ciclones tropicales en el mundo entero. Los nombres son seleccionados por el Organismo Regional de Ciclones Tropicales responsable de cada cuenca. Uno de ellos es el Comité de Huracanes para los ciclones tropicales del Atlántico, que está compuesto por 32 integrantes y también incluye expertos de los servicios meteorológicos y también hidrológicos nacionales de América del Norte, América Central y el Caribe.

Pero, a mediados del siglo XIX, se decidió identificar a las tormentas con nombres de mujer . Más tarde, en 1979, comenzaron a incluirse también nombres de hombres a las tormentas del Pacífico Norte Oriental. La unificación vendría en el momento en que un año después, la Organización Meteorológica Mundial y el Servicio Meteorológico de Estados Unidos, eligieron alternar nombres de hombres y mujeres para el nombramiento de tormentas.